Ojeo de perdiz roja

La perdiz roja española, Alectoris rufa, es un pájaro de gran fortaleza, de vuelo espectacular, y muy apreciada por los cazadores. La velocidad y la altura de vuelo dependen del terreno y del viento. Un terreno quebrado   favorece el vuelo alto y veloz, convirtiendo cada ojeo en un reto inolvidable. Casasola ofrece un terreno excelente, quebrado y poblado de matorral.

 

             En esta especialidad la dificultad de tiro depende en gran medida del tipo de terreno. El más sencillo es el terreno llano. Los grandes aficionados al ojeo de perdiz prefieren cazar en terreno agreste y quebrado. Las perdices se descuelgan desde lo alto del monte o de los barrancos, y huyendo de los batidores vuelan a altura muy desigual por encima de los cazadores situados en la falda de la montaña o en arroyos.  El viento afecta directamente a la velocidad de vuelo. Los ojeos más espectaculares tienen lugar con viento cruzado. Hasta Casasola acuden anualmente excelentes cazadores de todo el mundo, atraídos por la alta calidad de sus perdices y las óptimas condiciones naturales de la finca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Casasola la temporada de caza comienza en Septiembre y termina en Marzo.  Durante el verano se hace una repoblación importante en la finca, y las nuevas perdices se mezclan con las perdices salvajes y sus crías. En otoño ya están completamente adaptadas a la vida salvaje y en condiciones perfectas para el vuelo.

 

             En un ojeo es muy importante el ritmo y la variedad, en Casasola se puede cazar durante tres días sin repetir ojeo. Todos son diferentes y espectaculares, permitiendo un swing de tiro muy variado, las  perdices altas es la tónica general de la cacería.

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