Casasola tiene un magnífico equipo profesional. Expertos ojeadores, secretarios, cargadores, perreros, camareros y personal de cocina se vuelcan con el cliente, logrando que cada cacería sea una nueva  experiencia.

            La jornada de caza comienza siempre con el típico desayuno del cazador: migas, huevos, bizcochos, bacon, jamón... servidos en la casa de campo del siglo XIX.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El anfitrión procede al sorteo de los puestos “tomelot” para la jornada. En una jornada de caza puede haber hasta 4 ó 5 ojeos. Los cazadores van rotando en los puestos, después de cada ojeo, respetando el orden resultante en el sorteo. El grupo puede tener un mínimo de 4 cazadores por día y un máximo de 12. Los acompañantes pueden disfrutar de la jornada de caza o bien optar por un programa turístico, un paseo a caballo o ir de compras. EL mínimo por cacería es de 500 perdices, y las perdices adicionales se cobran aparte. Después de cada ojeo se procede al recuento de las piezas, cobradas por los auxiliares.

 

En el puesto cada cazador es asistido por un secretario y un cargador. Son grandes profesionales cuya misión consiste en mantener las dos escopetas siempre cargadas y a punto, llevar el recuento de las perdices abatidas, observar dónde caen éstas y recogerlas al finalizar el ojeo, además de cargar todo el material durante la jornada. Al finalizar el día cada cargador se responsabiliza de las escopetas de su cazador.

 

Después de cada ojeo se sirve una bebida fría. Mientras los secretarios y cargadores recogen las perdices abatidas, los cazadores charlan y comparan sus resultados. Al finalizar  el segundo ojeo se sirve el “taco”, uno de los grandes placeres de la jornada. El equipo prepara mesa, sillas y un  tentempié a base de tortilla, jamón ibérico, queso, sándwiches y otras tapas, regado con vino de Rioja, cerveza y otras bebidas. Las perdices cazadas en ese ojeo se exponen en el suelo, cuidadosamente distribuidas en filas (Tablón).

 

Al finalizar la jornada los cazadores regresan a la casa de campo para disfrutar de una deliciosa cena en un ambiente relajado y acogedor. Empleando únicamente productos de máxima calidad, la anfitriona combina platos tradicionales de la cocina española  con otros más sofisticados.

La jornada de caza

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